Kendo Kaponi y Baby Rasta se guillan en el desierto

Kendo Kaponi y Baby Rasta se guillan en el desierto 29 08 2012 11

El reguetonero Kendo Kaponi se enamora de una camarera en la historia del vídeo Llámala, en el que Baby Rasta lo ayudará a reconquistarla en medio del desierto en Four Aces Motel, en Palmdale, California, donde precisamente filmaron por tres días la secuencia.

Emocionado, Kendo Kaponi siente que en su primer videoclip de Llámala, sencillo que está incluido en el álbum Eme Music presenta: Los duros, hizo algo diferente y moderno que lo enorgullece. Mientras que Baby Rasta agrega que él frontea con el carro que sale (un lujoso auto clásico Shelby Cobra de 1965)”.

Esta experiencia ha marcado al compositor urbano al narrar emocionado que “estábamos a tres horas de la frontera de México, hay cosas en la vida que uno piensa que no las vivirá. Cuando llegamos allí, tuvimos que aprender a respirar en medio de la nada ante el calentón del sol”.

Con efusividad, explica que al pasar varios días en el ardiente terreno comprendió “por qué tanta gente muere al cruzar el desierto. Los gases de la tierra suben y es el calor que te hace perder la visibilidad y noción del tiempo”.

“El día y la noche dentro del desierto fue una experiencia inolvidable. Mi primer vídeo y conocí al desierto en su calentón y apogeo. De noche es todo lo contrario, es un frío impresionante y, un señor nos aconsejó que no nos moviéramos del lugar. Podíamos escuchar a los coyotes y nos decían que entráramos (al hotel) porque si son tres coyotes, vamos a tener problemas”, narra el novel exponente.

Entretanto, Kendo Kaponi no solo se guilló al manejar en un lujoso convertible, mientras que un helicóptero hacía las tomas aéreas, sino que también se utilizó la cámara digital de alta calidad y resolución Red One bajo la dirección de Carlos Martin, de Bam Bam DigiFilms.

Para el intérprete, fue un tanto sacrificada la filmación porque “el sol estaba dándome en la cabeza y en la cara y, el helicóptero encima de mí levantaba toda la tierra del desierto, y uno termina respirando toda esa arena”.

“Le di gracias a Dios por la oportunidad y por el talento que me ha dado y por mi equipo de trabajo y por mi manejador (Johnathan ‘Ganda’ Gandarilla) que tiene mi edad que es 28 y está enfocado en mi carrera”, sostiene.

Baby Rasta, por su parte, dice que el vídeo estuvo de altura y no se escatimó para este, sobrepasando los $150,000. Reconoció que la vestimenta y ambiente son de película porque “estábamos en Hollywood y teníamos que dar lo máximo para vernos grande”.

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